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Un momento histórico complejo

Vivimos en un momento histórico de gran complejidad y ambigüedad, una transformación de época mucho más aceleradas que las revoluciones industriales del siglo XVIII y otros cambios similares de los últimos 2000 años.

Las oleadas de innovación estructural que han surgido en el siglo XXI son cada vez más seguidas, veloces e intensas, desencadenando un cambio vertiginoso en todos los ámbitos del mundo occidental (cultura, sociedad, política, economía), y transformando estructuras sociales y productivas, incluyendo los modelos de negocios. Las certezas que sostenían el modelo tradicional de vida y de trabajo se están desmoronando.

 

Cambios extraordinarios

Las tradiciones de vida más arraigadas se hacen añicos ante nuestros ojos. La realidad diaria que conocieron nuestros padres y nuestros abuelos se desintegra diariamente a plena vista. La tecnología digital destruye sistemáticamente los viejos modelos de producción. Según Zygmunt Bauman, nuestra sociedad está tomando una consistencia líquida. Las plataformas de red han reemplazado las líneas de ensamblaje del siglo XX. Grandes empresas nacionales e internacionales experimentan hoy un proceso de deslegitimación social porque se limitan a crear valor solo para ellas mismas. Las instituciones sociales como la familia, la escuela, la iglesia, los partidos políticos y los sindicatos, que hasta hace algunas décadas dictaban las normas civiles y sociales de un país, se están debilitando. La herencia del estado nación del siglo XIX está en crisis y ya no es capaz de satisfacer las necesidades primarias de los ciudadanos. La muerte de las ideologías ha cambiado la política. Los grandes estadistas dedicados al bien de su país han desaparecido. En los países occidentales ha surgido un liderazgo político mezquino y oportunista, sin visión (¿qué mundo queremos construir?), sin misión (¿cómo queremos ayudar a construirlo?), y sin identidad definida (¿quiénes somos?).

 

El sistema ha llegado a sus límites

Según Jeremy Rifkin, enfrentamos una profunda deconstrucción sociocultural de valores y significados. Los valores y las tradiciones que respaldan las estructuras culturales de las naciones se fragmentan a nivel mundial. Este proceso continuo de destrucción creativa y creación destructiva lleva a las personas a perder la confianza en las estructuras sociales y civiles tradicionales que son incapaces de enfrentar los nuevos problemas. Para muchos pensadores, esta crisis es el resultado de un sistema que ha llegado a sus límites y está colapsando. La falta de claridad y dirección crea incertidumbres profundas en las personas. Cada uno de nosotros confronta a solas una gran variedad de futuros personales en potencia y la responsabilidad que conlleva elegir entre ellos.La aceleración de este cambio nos empuja todos los días a salir de nuestra respectiva zona de confort personal, desafiando nuestros patrones habituales de vida y obligándonos a definir en nuestro interior cuáles son nuestras verdades personales.

 

El despertar de la conciencia individual

La verdadera revolución surge de nuestro interior, con el despertar de la conciencia individual. Para crear un futuro diferente, no es suficiente restaurar los escombros del viejo orden externo. Eso solo reemplazaría un sistema con otro, una adicción con otra. La creación de una nueva sociedad requiere el despertar de la conciencia propia, para crear, sobre esa base, una conciencia colectiva más madura que sirva de fundamento a una nueva realidad social.Esto requiere que cada persona asuma la responsabilidad de realizar esta transición a nivel personal. Significa replantearnos quiénes somos y cambiar nuestra forma de concebir el mundo, según lo conocemos. Podemos elegir partir de la reconstrucción de nuestra persona para reconstruir nuestra realidad externa.

 

Una vida auténtica

Somos totalmente responsables de nuestras propias vidas. Es nuestra la responsabilidad de convertirnos en personas de profundidad, de carácter, con una sólida estructura de valores, con visión, y capaces de buscar tanto el éxito personal como el bien común. Solo así podemos movernos con el flujo continuo de la realidad y reinventar la vida, recreándola constantemente. Entonces podemos abandonar las máscaras sociales ahora inútiles, los roles sociales fijos y rígidos con los que nos protegemos y descubrir cómo expresar nuestra profunda autenticidad. Podemos aprender a abrirnos a todas las perspectivas posibles, realizar nuestro potencial humano en constante evolución y construir una vida personal y profesional verdadera, auténtica y profundamente satisfactoria.

Luigi Zoia
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